Oriente Petrolero se alista para una semana crucial, ya que tiene por delante dos partidos decisivos que podrían marcar su futuro en la competición. El miércoles, el equipo visitará a Nacional Potosí para la revancha de los cuartos de final de la Copa Bolivia, y el domingo se enfrentará a Blooming en una nueva edición del clásico cruceño.
El equipo, dirigido por Gustavo Florentín, viene de un empate 1-1 contra Aurora, pero la atención se centra más en la controversia que ha surgido tras la denuncia de Marco Velasco y su representante, Rodrigo Osorio, ante el Tribunal de Ética de la FBF, acusando al entrenador de una supuesta agresión verbal y física.
Antes de que se hiciera pública la denuncia, Oriente Petrolero había emitido un comunicado desmintiendo la versión sobre el incidente. Los capitanes del equipo también se pronunciaron en redes sociales, rechazando las alegaciones sobre lo ocurrido en el vestuario.
Desde la presentación de la denuncia, no ha habido nuevas actualizaciones por parte del club ni del jugador. Sin embargo, se ha especulado en redes sociales que Velasco podría haber solicitado la rescisión de su contrato y que no se presentó a entrenar tras el incidente. Hasta el momento, Oriente no ha aclarado oficialmente la situación contractual del futbolista.
En el plano deportivo, Oriente buscará mantener la ventaja lograda en el partido de ida de los cuartos de final, donde venció por 3-2 a Nacional Potosí. El objetivo del miércoles será asegurar su pase a las semifinales de la Copa Bolivia.
Después de este enfrentamiento, el equipo se enfocará en el clásico cruceño ante Blooming, un duelo de gran relevancia para ambos clubes y sus aficionados. Así, Oriente Petrolero se encuentra ante una semana determinante, enfrentando no solo desafíos dentro del campo, sino también una tensa situación extradeportiva.