La Selección Sub-15 de Bolivia vivió un momento de gran controversia en el Mundial, celebrado en Bakú, Azerbaiyán, después de perder 3-2 frente a Inglaterra en un partido que se definió en el último minuto debido a un penal controvertido.
El arquero boliviano decidió no moverse para intentar detener el penal inglés como forma de protesta, evidenciando la frustración del equipo ante la decisión arbitral que consideraron injusta.
Reacciones tras el partido
Bernardo Aguirre, el director técnico de la Verde, expresó su descontento, afirmando que el penal no debió cobrarse y que si realmente existiera una falta, esta ocurrió fuera del área. En declaraciones a La Revista de UNITEL, afirmó: "La manera en cómo acabó fue lamentable y vergonzosa…".
Tras el pitazo final, los jugadores bolivianos confrontaron a los árbitros, quienes necesitaban la protección de otros jugadores ingleses y del personal de campo para evitar la situación. Aguirre destacó la injusticia de quedar fuera de la competencia por un episodio así.
Aguirre también comentó que esperaban que, en un acto de Fair Play, Inglaterra no anotara el penal. Sin embargo, el gol se concretó ante un arco vacío, lo que provocó una gran indignación en el equipo nacional.
Con esta derrota, Bolivia finaliza su participación en la Copa Mundial Sub-15, que se realizó del 22 al 30 de octubre, dejando un legado de esfuerzo y dedicación, según el entrenador.