La llegada del fenómeno de El Niño genera serios riesgos de sequías, inundaciones y pérdidas económicas en América Latina y el Caribe. En este contexto, Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de la CAF, ha anunciado un paquete inicial de $us 1.000 millones para ayudar a los países a enfrentar esta emergencia climática prevista para 2026-2027.
Díaz-Granados advirtió que este evento climático podría ser el más intenso de los últimos cien años, instando a los gobiernos a dejar de actuar únicamente después de que ocurran los desastres. "El Niño tendrá muchas caras. Nuestra respuesta también debe tenerlas" expresó, enfatizando la necesidad de políticas adaptadas a los distintos riesgos de cada región.
El ejecutivo recordó algunos eventos pasados significativos. En abril de 2024, Bogotá tuvo que implementar racionamiento de agua, la sequía en Panamá redujo el tránsito diario por el Canal, y en Ecuador, las lluvias de finales de 2023 afectaron a unas 160.000 personas. Sin embargo, esta vez los pronósticos son aún más alarmantes.
Un fenómeno con consecuencias severas
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha informado que El Niño continuará fortaleciéndose hasta su pico en diciembre, sugiriendo que podría ser uno de los episodios más severos desde 1950, con una probabilidad casi total de que persista hasta febrero de 2027. Esto incrementa la preocupación sobre la seguridad alimentaria.
Según un análisis del Programa Mundial de Alimentos (PMA), se estima que 49 millones de personas podrían caer en la inseguridad alimentaria aguda en 45 países hasta finales de 2027, y más de 16 millones en América Latina y el Caribe podrían verse afectados por el aumento del hambre.
UNICEF también ha alertado que aproximadamente 25,8 millones de niños y adolescentes en la región están en riesgo debido a sequías e inundaciones asociadas a este fenómeno. Se prevén interrupciones en el acceso a agua, alimentos, salud y educación. Su director regional hizo un llamado urgente para garantizar la protección de los servicios esenciales.
En Bolivia, el Senamhi predice que el Altiplano, los Valles y el Chaco enfrentarán riesgos de sequía, mientras que el Oriente y la Amazonía podrían experimentar lluvias intensas. A inicios de octubre, el servicio meteorológico participó en un programa de capacitación para mejorar las alertas tempranas y la planificación en los gobiernos locales.
Díaz-Granados también alertó que la pérdida de cultivos, ganado y pesca, así como los daños en infraestructuras, podrían aumentar los precios y tensionar los presupuestos públicos. "Una amenaza climática de tal magnitud podría desencadenar una crisis económica, social y fiscal", advirtió.
La CAF plantea combinar recursos, asistencia técnica y coordinación a nivel regional. Asimismo, convocará a ministros de Economía a una reunión sobre gestión financiera de desastres durante el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe programado para enero de 2027 en Panamá. Además, elaborará un libro blanco con recomendaciones para la prevención de desastres.
La FAO y el PMA están trabajando en un plan de protección para casi nueve millones de personas en 22 países, subrayando la importancia de la preparación previa a la emergencia. "El desafío radica en convertir el conocimiento en decisiones efectivas", concluyó Díaz-Granados.