Mundo 8 octubre 2026 Por Karen Roca

El Niño podría ser uno de los más intensos desde 1950, advierte la ONU

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha notificado que el fenómeno de El Niño seguirá fortaleciéndose en las próximas semanas, con su máxima expresión prevista para diciembre. Este evento puede convertirse en uno de los más severos observados desde al menos 1950, generando un incremento significativo en las temperaturas globales y alterando los patrones de lluvia en muchas áreas.

Según el boletín mensual de la OMM, se anticipa que El Niño provoque temperaturas superiores a lo habitual en diversas partes del mundo, aumentando así el riesgo de sequías en algunas regiones y de inundaciones en otras. Este fenómeno natural está vinculado al calentamiento de las aguas en el Pacífico ecuatorial, lo que influye en los vientos y la presión atmosférica.

Intensificación y duración del fenómeno

La OMM proyecta que durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de este año, las temperaturas en la superficie del mar en el Pacífico tropical podrían alcanzar cifras récord. El fenómeno, que se manifiesta cada dos a siete años y dura entre nueve y 12 meses, podría prolongarse incluso hasta febrero de 2027, con una probabilidad cercana al 100% de que esto ocurra.

"El Niño se ha consolidado y se está fortaleciendo rápidamente", afirmó Celeste Saulo, directora de la OMM.

El índice que mide las anomalías de temperatura en la superficie del mar en la zona central del fenómeno ha mostrado un incremento notable, pasando de 1,6 °C por encima de lo normal en junio a 2,5 °C en agosto, y se espera que alcance aproximadamente 3,7 °C más en diciembre. Si se cumplen estas proyecciones, superaría el récord anterior de 2,6 °C del evento de 2015-2016.

La OMM ha relacionado este episodio de El Niño con el aumento de las temperaturas globales, contribuyendo a que 2023 sea el segundo año más cálido registrado hasta la fecha. A pesar de que normalmente el evento alcanza su máxima intensidad entre noviembre y febrero, el impacto de las temperaturas elevadas ya se siente en algunas regiones, como en Centroamérica, donde la sequía ha afectado gravemente la agricultura y la vida animal.

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