La lucha por el territorio entre organizaciones como el Comando Vermelho y el Primer Comando Capital en Bolivia ha encendido las alarmas no solo en las fuerzas del orden. Salvador Maceda, periodista especializado en crimen organizado en México, sostiene que estas bandas no solo se enfocan en el control de las drogas, sino que también tienen un impacto significativo en la economía local y en la vida cotidiana.
Maceda establece un paralelismo entre la situación actual en Bolivia y la que vivió México, aunque aclara que en este último país, la diversificación y el crecimiento de las organizaciones criminales han alcanzado una mayor magnitud. Las redes delictivas en México han logrado establecer contactos que abarcan desde Centroamérica hasta Europa y Estados Unidos.
El experto explica que la competencia por las rutas de narcotráfico se extiende a otros delitos, como el tráfico de armas y personas. Al identificar oportunidades, estas organizaciones comienzan a ejercer influencia sobre varios aspectos de la vida diaria en las regiones que controlan.
En su análisis, Maceda menciona cómo en México el crimen organizado ha llegado a controlar incluso el mercado de productos básicos.