Mundo 2 octubre 2026 Por Lucía Flores

La juventud latinoamericana: entre la desconfianza política y el refugio digital

El panorama político en América Latina está siendo transformado por la participación activa de los jóvenes, quienes se encuentran en una encrucijada de desconfianza hacia los partidos tradicionales y buscan nuevas formas de involucrarse en la política, principalmente a través de las redes sociales.

Un claro ejemplo es el caso de Colombia, donde los jóvenes han decidido distanciarse de los partidos tradicionales, participando en política con sus propias narrativas y prioridades. Según el profesor Gabriel Clavijo de la Universidad Militar Nueva Granada, este desencanto surge porque los políticos no han podido atender adecuadamente las demandas de la juventud frente a las nuevas realidades económicas y sociales.

La situación se refleja en la baja participación de jóvenes en elecciones específicas; en las recientes elecciones de Consejos Municipales y Locales de Juventud, solo alrededor de 1,5 millones de jóvenes entre 14 y 28 años votaron, lo que representa un modesto 12 % del total habilitado. Clavijo también indica que el sistema político actual no logra captar estas nuevas exigencias, por lo que los jóvenes optan por movilizaciones y protestas.

Crisis de representación en Chile y Uruguay

En Chile, la implementación del voto obligatorio ha incrementado la participación electoral, pero también ha evidenciado una crisis de representación. Un estudio de la Fundación Friedrich Ebert revela que aunque el 70 % de los jóvenes chilenos prefieren la democracia, solo el 25 % están satisfechos con su funcionamiento actual. Este estado de cosas se ha intensificado por las protestas de la última década que han activado la participación juvenil, aunque también han contribuido a la polarización, según el director académico Miguel Ángel Fernández.

En Uruguay, el interés político entre los jóvenes es notable, con un 43 % de jóvenes de 18 a 29 años mostrando un interés considerable. Sin embargo, su participación se ha movido hacia el ámbito digital, donde muchos se sienten activos simplemente al interactuar en redes sociales, en lugar de hacerlo de manera física en espacios políticos tradicionales.

En Brasil, la participación de jóvenes votantes de 16 a 18 años ha disminuido en casi un 15 % desde las elecciones presidenciales de 2022, lo que evidencia un desajuste entre el sistema político y las dinámicas modernas que los jóvenes prefieren. Según el politólogo Marco Teixeira, los partidos mantienen estructuras que no se alinean con las expectativas actuales, lo que abre paso a alternativas políticas que utilizan formatos más cercanos a las redes sociales.

Finalmente, la insatisfacción con el Estado se agudiza cuando los títulos académicos no garantizan empleos y el bienestar que los jóvenes desean. Claudio Providas, representante del PNUD en Brasil, destaca que esta desconexión genera una brecha entre las expectativas de los jóvenes y los resultados que obtienen del sistema político.

Sigue leyendo