La disputa electoral en Brasil, que se avecina para este domingo, se ha centrado en una controversia relacionada con la Virgen de Aparecida, patrona del país. Un rumor infundado afirmaba que el candidato Flávio Bolsonaro deseaba despojar a la virgen de su título, lo que generó tensiones entre él y el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Bolsonaro, quien se identifica como evangélico, rechazó la acusación y acusó al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula de manipular información falsa para obtener ventaja electoral. "Respeto a todas las religiones y también a quien no tiene religión", expresó el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien fue condenado por un intento de golpe tras perder las elecciones de 2022.
Lula, siendo católico, se posicionó en la controversia en un momento crucial, justo cuando las encuestas indicaban que podría enfrentarse a un balotaje incierto contra Bolsonaro. En un acto en Belém, declaró: "Mientras sea presidente, nadie se burlará de nuestra señora de Aparecida" y destacó la importancia del respeto hacia todas las creencias.
La situación tomó relevancia incluso en el ámbito institucional, con el Tribunal Superior Electoral bloqueando publicaciones sobre el tema en redes sociales, mientras que la Conferencia Episcopal Brasileña se distanció de la desinformación.
Las últimas encuestas reflejan una clara división entre la preferencia electoral de católicos y evangélicos: el 48% de los católicos apoyan a Lula, mientras que el 29% eligen a Bolsonaro. En contraste, entre los votantes evangélicos, Bolsonaro cuenta con un 46%, mientras que Lula alcanza un 27%.
A lo largo de la historia, el catolicismo ha predominado en Brasil, aunque en las últimas décadas el crecimiento de iglesias evangélicas ha cambiado el panorama político. Expertos señalan que, a pesar de las diferencias religiosas, factores como la clase social y la raza también influyen en las decisiones de voto.
La antropóloga Regina Novaes destaca que la influencia de la teología de la liberación en el catolicismo ayudó a acercar a ciertos sectores a la izquierda, mientras que los evangélicos, inicialmente críticos del catolicismo, han adoptado una postura conservadora que los ha alineado con la derecha.
A medida que la campaña avanza, se vislumbran tensiones adicionales entre las diferentes corrientes religiosas, reflejando cómo la religión juega un papel clave en la reconfiguración política de Brasil, más allá de ser un simple determinante del voto.