En septiembre de 2025, Tyler Brickley, originario de Kansas City, vio un crecimiento espectacular en su cuenta de TikTok, pasando de 30.000 a 200.000 seguidores. Este fenómeno se ha mantenido, y actualmente cuenta con más de 500.000 seguidores.
Laura Tigeleiro, una joven de Staten Island, Nueva York, experimentó el dolor del acoso en línea debido a su condición de esclerosis múltiple, que le afecta un ojo. Su deseo inicial de compartir recetas saludables se tornó en un mar de comentarios hirientes. Sin embargo, su suerte cambió cuando uno de sus videos se volvió viral gracias al Kindness Mob.
El Kindness Mob: una respuesta creativa al acoso en línea.
El Kindness Mob, creado por Brickley en 2023, tiene como objetivo contrarrestar el acoso en redes sociales al solicitar a sus seguidores que dejen comentarios positivos en publicaciones de personas que están siendo atacadas. Esta iniciativa ha demostrado que cuando la amabilidad invade un espacio hostil, el acoso puede disminuir o incluso cesar por completo.
Brickley ideó este proyecto después de reflexionar sobre la naturaleza del acoso en línea, notando que muchos comentarios negativos provienen de la presión del grupo. Desde su creación, ha llevado a cabo 350 campañas, generando miles de comentarios de apoyo en cada acción difusora de positividad.
Estamos secuestrando los mecanismos del acoso en línea para usarlos con fines benévolos. Y debo decir que funciona.
El impacto de esta iniciativa ha sido transformador para muchas personas. Tigeleiro, por ejemplo, no solo ganó popularidad en TikTok, sino que también logró obtener ingresos que le permitieron comprar un nuevo auto, algo muy necesario para su familia. Ella expresa: "Soñaba con una vida mejor y Tyler me dio esa oportunidad".
Sin embargo, Brickley ha enfrentado desafíos personales. La carga emocional de dirigir el Kindness Mob se volvió abrumadora, llevándolo a tomarse un descanso. A pesar de ello, su compromiso por fomentar un ambiente más amable en las redes sociales sigue firme.
Nicholas Christakis, profesor de la Universidad de Yale, destaca que la iniciativa de Brickley es un ejemplo claro de cómo el comportamiento positivo puede propagarse y cambiar no solo las interacciones en una plataforma, sino también influir en la cultura en general. La clave está en continuar desarrollando formas de interacción más amigables en el entorno digital.