El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se pronunció en contra del celibato sacerdotal impuesto por la Iglesia Católica, sugiriendo que esta práctica limita la participación de las mujeres en el sacerdocio. Esto lo afirmó durante un encuentro con líderes evangélicos el 16 de septiembre en el Palacio de Planalto, en Brasilia.
Lula aseguró que la Iglesia Católica enfrentará desafíos mientras no modifique sus reglas sobre el celibato y la inclusión de mujeres en posiciones de liderazgo. En contraste, destacó cómo las iglesias evangélicas permiten un mayor acceso para que las mujeres desempeñen roles importantes dentro de sus congregaciones.
El mandatario enfatizó que no realiza actividades políticas dentro de los templos, ya sean católicos o evangélicos, en señal de respeto por las creencias de los fieles. "Si quiero hacer política, la hago en la calle", afirmó durante el evento donde se reunió con miembros de la Frente de Evangélicos por el Estado de Derecho, que incluyó a líderes de Brasil, Estados Unidos y Cuba.
Las declaraciones de Lula provocaron una respuesta inmediata de la Frente Parlamentaria Católica en Brasil, que rechazó sus comentarios y defendió la práctica del celibato, pidiendo además un respeto por la autonomía de las comunidades religiosas para definir sus propias creencias.
Este encuentro se da en el marco de una estrategia de Lula para acercarse a sectores evangélicos de cara a las próximas elecciones presidenciales en Brasil. Aunque se identifica como católico, también abordó temas como la justicia social, la lucha contra el hambre y el rol de las comunidades religiosas en el apoyo a los sectores más vulnerables de la sociedad.