Mundo 20 septiembre 2026 Por Marcelo Vaca

Sumérgete en la tradición de los sento: Una visita a Konparu-yu en Tokio

Los sento, o baños públicos japoneses, han sido parte integral de la cultura nipona desde el siglo VIII, impulsados por la influencia del budismo que promovía la limpieza del cuerpo y el espíritu. Durante el periodo Edo, estos lugares se convirtieron en espacios de encuentro social donde personas de diferentes clases podían compartir un momento de relajación.

En Tokio, la dualidad entre lo antiguo y lo moderno se vive intensamente, especialmente en Ginza, donde rascacielos brillantes coexisten con templos históricos. Konparu-yu es un sento que ha permanecido en este vibrante barrio durante 163 años, ofreciendo una experiencia única para quienes buscan desconectarse de la velocidad de la vida urbana.

Ubicado en un rincón discreto, este baño tradicional tiene una entrada marcada por una linterna y una cortina noren de color índigo. Al cruzar la cortina, los visitantes se despojan de su ropa y se sumergen en aguas termales, disfrutando de un ambiente de igualdad y camaradería que trasciende las barreras sociales.

La experiencia en Konparu-yu no solo se limita a relajarse, sino que también implica seguir un código de conducta antigua. Los asistentes dejan sus pertenencias en taquillas de madera, se limpian antes de entrar a la piscina y respetan el silencio casi reverencial que reina entre los bañistas.

A lo largo de su historia, Konparu-yu ha sobrevivido a numerosos desafíos, incluido el bombardeo de 1945 que destruyó su edificio original. Sin embargo, fue reconstruido y ha mantenido su esencia tradicional, atrayendo tanto a locales como a turistas que buscan una experiencia auténtica en medio de la modernidad.

Los murales que adornan las paredes del sento, como el monte Fuji y escenas de la naturaleza, son una parte importante de su atractivo. Estos elementos decorativos no solo embellecen el espacio, sino que también contribuyen a crear un ambiente de tranquilidad y reflexión para los bañistas, quienes pueden olvidarse del bullicio de la ciudad por un momento.

Para muchos, como la trabajadora Kaho Nagashima, Konparu-yu se ha convertido en un refugio habitual. La combinación de tradición y relajación que ofrece este lugar es un recordatorio de que, en medio de la vida acelerada de Tokio, siempre hay tiempo para sumergirse en la calma de la historia.

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