Política 14 septiembre 2026 Por Paola Justiniano

Convocan a un gran acuerdo nacional tras 51 días de crisis social

Los eventos que comenzaron el 19 de junio, cuando el presidente Rodrigo Paz y el dirigente Mario Argollo firmaron un acuerdo que puso fin a más de 50 días de manifestaciones y bloqueos, han dejado una huella profunda en el país. Esta situación llevó a la implementación de un estado de excepción, el cual está por concluir. En este contexto, surge la necesidad de establecer una mesa de diálogo donde se incluyan todos los actores relevantes para evitar una nueva crisis.

En su reciente llamado, el presidente Paz ha instado a las principales fuerzas políticas en la Asamblea Legislativa Plurinacional a unirse y trabajar en cuatro temas críticos: un paquete legislativo, la reforma constitucional, el principio del 50-50 y la subvención futura. Durante una reunión en Santa Cruz, enfatizó la importancia de la unidad para abordar estos asuntos.

Sin embargo, la respuesta de los líderes opositores como Jorge Quiroga, Samuel Doria Medina y Manfred Reyes Villa ha sido hasta ahora ausente. El abogado constitucionalista José Antonio Rivera subraya que los acuerdos no deben limitarse a lo político, sino que también deben involucrar a la sociedad civil, sugiriendo que el presidente debería convocar a una cumbre que incluya todas las voces.

Rivera destaca la urgencia de crear un diálogo sincero y amplio para construir soluciones duraderas que eviten nuevas confrontaciones. Desde el ámbito sindical, Sósimo Paniagua, de la Central Obrera Departamental de Santa Cruz, también apoya la idea de un encuentro nacional, sugiriendo que la clave para avanzar es la unidad de todos los sectores.

Por otro lado, el analista político Daniel Moreno menciona que una cumbre debería incluir a gobernadores y alcaldes, dado que los problemas del país tienen múltiples dimensiones. A su juicio, la participación de todos los actores es esencial para evitar que futuras demandas se traduzcan en crisis, resaltando que la ciudadanía no espera soluciones inmediatas, pero sí mecanismos efectivos de diálogo.

A medida que se acerca el fin del estado de excepción, el país se enfrenta a la urgencia de no esperar a que surjan nuevos conflictos para buscar soluciones. Las lecciones de las protestas previas subrayan que el diálogo preventivo es crucial para evitar costos humanos y económicos significativos. Este es el momento de abrir espacios de diálogo y construir un futuro más colaborativo para todos los bolivianos.

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