Hoy se llevó a cabo la renuncia de Mirko Sokol, excomandante de la Policía Boliviana, y la posterior asunción del coronel Adrián Javier Álvarez Arismendi. Este cambio ha generado reacciones entre exjefes de la Felcc, quienes consideran que la falta de comunicación fue un factor clave en la salida de Sokol.
Juan Carlos Ramos, exdirector de la Felcc de Santa Cruz, argumentó que Sokol actuó en soledad debido a la ausencia del ministro de Gobierno durante un extenso periodo de crisis. "En los 52 días de bloqueo, el ministro no se hizo presente, lo que pudo haber generado desconfianza y una sensación de abandono en el comandante", comentó.
Ramos subrayó que la falta de coordinación llevó a múltiples fricciones operativas durante los despliegues policiales, lo que a su vez generó problemas en la comunicación interna. "Él (Sokol) se sintió solo en los últimos meses de su gestión", agregó.
El exjefe policial también hizo hincapié en la necesidad urgente de recursos, afirmando que "Bolivia carece de los recursos necesarios" y que Santa Cruz debería contar con al menos 15 mil efectivos, en lugar de los 7 mil actuales.
Por su parte, Rubén Barrientos, también exdirector de la Felcc, mencionó que la relación entre el comando policial y el Ministerio de Gobierno se ha deteriorado notablemente, lo que pudo influir en la decisión de Sokol. Mencionó que una serie de audios contribuyeron a este quiebre en la comunicación.
A pesar de estos conflictos, Barrientos resaltó los logros alcanzados durante la gestión de Sokol, como la captura de Marset, lo que demuestra un avance en la lucha contra el crimen organizado en el país.
Finalmente, sobre los retos que enfrentará Álvarez Arismendi, Barrientos subrayó la importancia de un compromiso firme en la lucha contra el crimen organizado, especialmente en zonas críticas como las fronteras. Además, criticó el marco normativo actual, señalando que la ley del generalato ha afectado negativamente la dinámica operativa del cuerpo policial.