Recientemente, mensajes atribuidos a Fernando Cerimedo han revelado un tono amenazante en su interacción con medios de comunicación. En un intercambio fechado el 10 de julio de 2026, Cerimedo advierte a una página de Facebook que planea demandarlos y exige que se retracten de una publicación que él considera falsa. En uno de los mensajes, afirma: 'A ustedes los voy a demandar', insistiendo en que no podrán 'esconderse detrás de una página de Facebook'.
La presión ejercida por Cerimedo va más allá de una simple advertencia legal, ya que en otro mensaje establece un ultimátum: 'Tienen hasta las 5 de la tarde para ratificarse o les voy a ir con todo'. Con ello, deja claro que está decidido a tomar medidas si la página no retira o corrige la información que publicó. Ante la decisión de los responsables de mantener su postura, Cerimedo responde con: '¿Y redoblan la apuesta?'.
Este asunto cobra relevancia política debido a la estrecha relación de Cerimedo con el presidente Rodrigo Paz, lo que convierte cualquier conflicto de este tipo en una cuestión de interés público. La situación plantea interrogantes más amplias sobre el poder y la libertad de prensa en Bolivia, abriendo un debate sobre cómo el entorno del poder actúa ante la cobertura mediática que no les favorece.
Las amenazas de acciones legales, los plazos impuestos y comentarios intimidatorios como 'voy a ir con todo' son elementos que pueden influir negativamente en el trabajo de los periodistas. Este caso no debe ser visto únicamente como un conflicto aislado entre Cerimedo y un medio, sino como una cuestión institucional que puede afectar la libertad de información y la transparencia en el gobierno de Paz.
El episodio relacionado con Cerimedo subraya una vez más la delgada línea entre el derecho de un individuo a defenderse de lo que considera información falsa y las tácticas utilizadas para hacerlo, especialmente cuando esta persona tiene vínculos cercanos con el poder político. Si bien la demanda puede ser un recurso legítimo, las amenazas y presiones pueden crear un ambiente hostil para el ejercicio del periodismo en el país.