Edmand Lara, vicepresidente del país, expresó su desacuerdo con la reciente promulgación del Decreto Supremo 5676, que establece un nuevo costo para el diésel, un ajuste que él denomina ‘Dieselazo’. Según Lara, este incremento afectará a la población en general, reflejándose en el precio de productos esenciales como el pan, la leche y el transporte público.
Lara criticó que decisiones tan significativas se tomen sin el debido diálogo con los sectores involucrados. Afirmó que "una acción de tal magnitud no se debe hacer a escondidas, ni tomarse de manera apresurada sin consultar al pueblo". Destacó que no se consideró a los transportistas, campesinos u otros microempresarios antes de implementar esta medida.
El vicepresidente añadió que el argumento de que el aumento no debería afectar la canasta familiar es inválido. "En economía, la palabra 'debería' no tiene cabida", aseveró. Lara argumentó que esta noción no alimenta a las familias ni cubre los gastos del transporte, advirtiendo que el aumento en el precio del diésel inevitablemente impactará el costo de los bienes y servicios.
Desde su posición en la Vicepresidencia, Lara propuso tres acciones concretas. En primer lugar, sugirió la suspensión del decreto hasta que haya un diálogo adecuado. En segundo lugar, llamó a una mesa de trabajo que incluya al Gobierno, transportistas, productores y trabajadores, y en tercer lugar, planteó la necesidad de una auditoría transparente y acciones contra el contrabando.
"Bolivia no construye quitándole al que trabaja. Bolivia se construye produciendo más".
Lara concluyó enfatizando que no tolerarán que la crisis que enfrenta un pequeño grupo de personas se traduzca en el hambre de muchos bolivianos, reafirmando su compromiso de luchar por una solución que beneficie a la población en su conjunto.