La localidad de Guayaramerín, situada en el departamento de Beni, muestra una notable dependencia de Brasil, donde sus habitantes encuentran productos alimenticios, repuestos y otros artículos a precios más accesibles que en Bolivia.
Diariamente, cientos de ciudadanos se desplazan hacia Brasil para realizar compras que van desde alimentos para el hogar hasta insumos para sus negocios. Un mecánico de la zona comentó: “Siempre voy y compro repuestos. Mucho más barato”, destacando que ciertos productos son difíciles de encontrar en Guayaramerín.
En los mercados de esta ciudad fronteriza, se puede observar una gran variedad de productos provenientes del país vecino, como arroz, azúcar, aceite, pollo y embutidos, tal como lo mencionó una comerciante local.
Las familias prefieren hacer sus compras del otro lado de la frontera debido a que consideran que es “más fácil y más barato”, y se ha notado que el pollo nacional tiene una oferta muy limitada, siendo la mayoría de este producto importado de Brasil.
La economía de Guayaramerín también se ve afectada por las fluctuaciones del real, que a diferencia de otras regiones donde el dólar es la referencia, impacta directamente en los precios locales. “Si el real sube, afecta nuestras economías mucho más”, afirmó un representante del gobierno local.
Además, algunos habitantes cruzan la frontera para abastecerse de gasolina, ya que en Brasil la venta es constante. Un residente comentó que el litro de gasolina se vende a aproximadamente Bs 14, un precio más elevado que el subsidiado en Bolivia, pero con una disponibilidad que hace que valga la pena el cruce.
Frente a la escasez de combustibles, la Gobernación del Beni está considerando la opción de importar gasolina desde Rondônia, Brasil, argumentando que es más práctico y económico debido a la proximidad. “Tenemos plantas de almacenamiento a solo 320 kilómetros”, explicó un funcionario.
Por otro lado, los comerciantes de la región han advertido un incremento en los precios de productos frescos, como el ají, que ha pasado de Bs 5 a entre Bs 30 y Bs 40 el kilo, y la docena de lechugas que ahora se vende entre Bs 40 y Bs 50, reflejando la crisis económica que afecta a la zona. “Todo está caro y en todos lados”, concluyó una vendedora.