El cierre de la gala de La Gran Batalla Superstars estuvo lleno de risas y camaradería, gracias a la peculiar penitencia que afrontaron Carda y Carlos Marquina. Este reto se originó tras su ausencia en una de las clases de artes escénicas e interpretación, que son impartidas por Quimey del Río, destinadas a mejorar las habilidades de actuación y presencia escénica de los concursantes.
Al aceptar su castigo, los dos se metieron en una piscina mientras sus compañeros de equipo les lanzaban globos llenos de agua, harina y otros elementos sorpresivos, creando un ambiente festivo y desinhibido.
La dinámica fue recibida con gran entusiasmo por parte de todos los presentes, quienes aprovecharon este momento para relajarse y disfrutar, alejándose un poco de la presión del concurso.
Entre risas y bromas, los participantes se comprometieron a asistir a las siguientes capacitaciones, asegurando que no volverán a faltar a estas actividades clave en su preparación para la gran final.
Este episodio no solo fue un desafío divertido, sino que también permitió resaltar el compañerismo y la alegría que caracteriza a La Gran Batalla Superstars, mostrando que detrás de la competencia, hay un fuerte sentido de unión entre los concursantes.