En un acto celebrado en la Casa de la Libertad, el vicepresidente Edmand Lara ofreció un discurso que duró poco más de nueve minutos, en el cual hizo énfasis en la historia y la importancia del lugar donde se proclamó la independencia de Bolivia.
Lara comenzó su intervención destacando la significación del espacio, reafirmando que es un lugar sagrado donde se definió el futuro de la nación. Su discurso, sin embargo, tomó un giro crítico al abordar la situación actual del país.
Al cerrar su alocución, el vicepresidente reflexionó sobre los desafíos que enfrenta Bolivia. "Amo a Bolivia y eso implica también hablar la verdad, aunque sea doloroso", afirmó, mencionando la crisis económica que afecta a las familias, la falta de combustible, la corrupción y el avance del narcotráfico, los cuales, según él, amenazan la seguridad del país.
Lara también se refirió a los recientes crímenes ocurridos en Santa Cruz, indicando que el aumento de la criminalidad es señal del fallo del Estado y de la Policía en mantener el control. Según el vicepresidente, los encargados de asegurar la vida de los ciudadanos no están cumpliendo con las expectativas necesarias para enfrentar estos problemas.